Karla Johan se dedica a estudiar todo lo que respecta a la yerba mate y sus buenas costumbres. Los errores más comunes, la técnica para que no se lave y el mito del polvo.

Karla Johan es misionera y se dedica a una profesión quizás desconocida por las mayorías: es sommelier de yerba. Al respecto brinda cursos, capacitaciones, conferencias, entrevistas y brinda todos sus saberes sobre la bebida predilecta, la favorita y más popular de los argentinos: el mate.

Johan no solo innovó con productos originales, sino que también creó su propia marca de yerba y escribió El Libro de La Yerba Mate, donde recorre su experiencia con la bebida, y da consejos y tips de cómo prepararla correctamente.

Según cuenta en su libro, la manera correcta de cebar un buen mate es, como primer paso, llenarlo con yerba en sus ¾ partes. Posteriormente, y tapando la boca con la mano, agitarlo enérgicamente. Es en este paso que ella aclara que tiene que ver con mezclar adecuadamente los componentes y no con quitarle el polvo, como se cree popularmente.

“El agitar el mate nos ayuda a que el polvo no quede en la base, que no se tape la bombilla y evitamos que salga muy amargo el mate”, explicó la profesional en diálogo con La Nación. Además, enfatizó en que quitarle el polvo es una mala costumbre, que fue potenciada cuando un youtuber, en un video que se hizo viral, coló un paquete de yerba y habló de supuestas estafas de las empresas yerbateras con la cantidad de polvo que contienen: “El polvo no es más que las hojas trituradas. Los compuestos, el sabor y lo mejor de la yerba están en las hojas”, advirtió.

Y detalló: “En el polvo es donde está la cafeína, vitaminas, el poder antioxidante y minerales. Es súper valioso, cuando tomamos mate es lo primero que se hidrata y es lo primero que se empieza a desprender y no nos afecta el cuerpo como algunos sugieren”.

Como lo explica, y para continuar con una correcta preparación, se debe inclinar el mate para que la yerba quede hacia un costado. Luego se le agrega agua tibia en el hueco que se forma del otro lado y se hunde la bombilla. Recién ahí se ceba con agua purificada entre 75 y 80 grados: “Las personas empiezan con agua fría o directamente con el agua caliente del termo”, precisó al mismo medio, como uno de los errores más comunes.

Como otro desacierto frecuente a la hora de preparar el mate, la misionera marcó el hecho de cebarlo con agua muy caliente: “Nosotros después de varios estudios (desde mi empresa y desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate) detectamos que la mejor temperatura es entre 75 y 80 grados”.

En tal sentido, la sommelier reveló los problemas devenidos de tomarlo con el agua hirviendo: “Uruguay tiene un índice bastante alto de cáncer de laringe y esófago a raíz de esto. Es el más alto de Latinoamérica. Esto se aplica para una sopa, un té, vale para cualquier producto, siempre mantener un rango de temperatura normal”.

Con respecto a la idea difundida de que el mate produce acidez, Karla se refirió a este tema y señaló que primero debemos poner el foco en nuestra alimentación y en problemáticas como el estrés, ya que “el mate en sí no produce acidez”. En tal sentido, aclaró que quienes ya sufren problemas de acidez o tienen predisposición y consumen cafeína en ayunas, eso “va a alterar el pH del estómago que ya está alterado, entonces lo va a potenciar más”.

Por otra parte, la experta dio su parecer acerca de las yerbas llamadas orgánicas. En ese sentido, indicó que lo que se trabaja es un cuidado desde el campo hasta la elaboración, donde no se utilizan agroquímicos, aunque aclaró que de igual forma hay que tener en cuenta que los residuos también deben ser orgánicos. 

Asimismo, se refirió a la diferencia entre las orgánicas y las tradicionales: “Como en la yerba mate no se utilizan muchos agroquímicos, o hay buenas prácticas de su uso, casi no hay diferencias, es más que nada para cubrir la demanda de un público puntual. Podemos quedarnos tranquilos de que tenemos una yerba mate muy sana”.