Las intermitentes lluvias dejaron a pobladores de la Quebrada y Puna sin acceso a muchas de las localidades.

Desde hace ya varios meses que los pobladores de pequeñas localidades de la Quebrada y Puna vienen denunciando las faltas de obras de infraestructura hídrica, generalmente en los puentes de acceso a sus poblados. Similar reclamo llega a las oficinas gubernamentales de la región yunga e incluso de los vecinos de la propia ciudad capital.

El Gobierno de la provincia decidió hacer oído sordo y hoy las consecuencias de las incesantes lluvias son devastadoras para miles de jujeños. Otra vez la política decide tapar la realidad y, con complicidad de muchos comunicadores, invisibilizar la catástrofe social.

Paicone, Ciénega de Paicone, Cusi Cusi, Liviara y Orosmayo son apenas algunos de los pintorescos pueblos de la Puna jujeña que por la crecida de los ríos quedaron incomunicados de importantes centros de abastecimiento como Abra Pampa y La Quiaca. No es nuevo, hace dos años una situación similar dejó a estas localidades sin conexión.

En otro punto geográfico de la provincia, Santa Clara, Rodeito, Arroyo Colorado, San Juan de Dios, El Acheral y Lobatón resisten las crecidas y con la sola voluntad de los vecinos elaboran alternativas para poder entrar y salir del centro de sus localidades.

No solo el interior sufre las consecuencias de la falta de obras. En la ciudad de San Salvador de Jujuy, barrios como el populoso Alto Comedero tiene manzanas enteras inundadas, con jujeños reclamando medidas que no llegan por parte de los funcionarios del gobierno y la municipalidad.

Lo curioso es que el gobernador Gerardo Morales mandó en diciembre de 2021 a sus diputados a votar en contra del Presupuesto General de la Nación – el que no logró sanción y se cayó por falta de votos – que contenía, entre otros, importantes obras de infraestructura para las provincias como Jujuy.