La campaña “light” elegida por el Frente de Todos Jujuy frente a una gestión de gobierno desgastada despierta todo tipo de sospechas en la dirigencia peronista.

En los últimos días un nutrido grupo de dirigentes empezaron a deslizar la posibilidad de que exista un acuerdo político entre los principales frentes políticos de la provincia de Jujuy. El Frente de Todos y la alianza local Cambiemos habrían acordado una tregua que terminaría beneficiando al propio Morales.

Las acusaciones, si bien tienen ruido hace rato, se profundizaron últimamente en la medida en que la principal candidata del peronismo, Leila Chaer, decidió focalizar su campaña haciendo solo mención de las bondades del Gobierno Nacional en considerar a la provincia norteña al momento de decidir el reparto de programas y planes económicos.

Omite la dirigente de La Cámpora asumir públicamente una postura en contra de los ataques del gobierno de Gerardo Morales a los movimientos sociales, gremios, a cierto grupo de dirigentes opositores e incluso al seno de la justicia en muchas de sus actuaciones.

No menciona Chaer, tampoco el escandaloso aumento de la deuda pública contraída por la gestión Morales. Más del 80% de la misma está en moneda extranjera y los legisladores de la oposición reparten quejas porque no pueden tener acceso a la información sobre la misma.

Los fallidos anuncios de un tren turístico que conectara la provincia en su totalidad o del parque solar más grande de Latinoamérica que no termina de mostrar una facturación favorable para Jujuy pasan casi desadvertidos en la campaña peronista cuyo jefe es el snopista Soler.

La gota que rebalsa el vaso del justicialismo jujeño tiene que ver con que el propio Gerardo Morales no se cansa de repetir entre sus seguidores la excelente relación que mantiene con el presidente Alberto Fernández quien le celebra su oposición pública al jefe de gobierno porteño Horacio Rodriguez Larreta.