La ensayista se metió de lleno en la polémica por las Islas Malvinas y aseguró que no le importa ser una considerada una “vendepatria”.

“Las Malvinas son un territorio británico”, aseguró la ensayista Beatriz Sarlo, metiéndose de lleno en la polémica por las Islas Malvinas que surgió a raíz de las publicaciones en redes sociales de la precandidata a diputada nacional por Juntos por el Cambio, Sabrina Ajmechet, quien hace unos años posteó que “las Malvinas no son ni nunca fueron Argentinas”, como se viralizó desde el cierre de listas.

“La gente, cuando dice que las Malvinas son argentinas, no se sienta ni un minuto a pensar qué son las Malvinas. Galtieri mandó tropas a Malvinas y eso fue un acto nacional psicótico”, planteó anoche la intelectual.  

Sarlo recordó que visitó las Islas Malvinas para realizar una serie de notas periodísticas. Y las definió como “un territorio británico, lo más parecido al sur de Escocia”

Consideró también que “mandar tropas ahí es un acto que no hay habitante que no viva como una invasión: Galtieri invadió las Malvinas reivindicando tierras que, aparentemente, fueron de la Argentina en la década del ’30 del siglo XIX. Es decir, cuando aún no estaba unificada como país. Cuando aún no tenía Constitución. Todavía hoy se agita eso cada vez que se quiere hacer cierta propaganda nacional”.

 Al ser advertida por los conductores de LN+, donde habló anoche, sobre la polémica que pueden generar sus dichos, Sarlo fue aún más lejos: “Ya saben que soy una vendepatria. Me importa muy poco la polémica que se genere con un promalvinero. Lo mandaría a vivir 6 meses a las Malvinas y trabajar ahí”, chicaneó.  

Por otro lado, Sarlo evaluó la gestión de Alberto Fernández como “muy mediocre” dado que observa “cierta indecisión del Presidente en resolverse a tomar medidas que dejó trascender en sus discursos”.

Sin embargo, matizó: “A cada presidente hay que calificarlo con la situación que le tocó vivir” ya que, según ella, Mauricio Macri recibió un país “razonable” que dejó con más deuda mientras que Alberto Fernández “recibió un país quebrado”.