El fundador de Microsoft aseguró que, si bien aún falta, el fin del Covid-19 está cerca. Analizó la desigualdad en la distribución de las dosis para combatir la enfermedad y aseguró que será un factor clave para terminar con la enfermedad. ¿Cuándo habrá “normalidad”?

El empresario y filántropo Bill Gates cree que la pandemia de coronavirus en el mundo desaparecerá “completamente” a finales de 2022 y explicó la particular razón por la que piensa eso: todo tiene que ver con la distribución desigual de las vacunas.

“Gracias a las vacunas contra el coronavirus, a finales de 2022 podremos terminar esta increíble tragedia y volver completamente a la normalidad“, afirmó durante una entrevista para los medios polacos Gazeta Wyborcza y el canal de televisión TVN24 de ese país.

En otra entrevista, con el canal Sky News, estimó que los niveles de infección por Covid-19 se reducirán a “cifras muy pequeñas” a finales de 2022, a medida que las vacunas estén cada vez más disponibles en todo el mundo.

Efecto derrame en las vacunas

La teoría del derrame, en economía, tiene que ver con la idea de beneficiar a los más ricos, al punto de “llenar su copa” por completo para que empiece a chorrear y que, eventualmente, las ganancias y efectos positivos “goteen” o alcancen al resto de la sociedad, con lo cual las personas más pobres serían las últimas en verse beneficiadas. Según las declaraciones de Gates, con las vacunas sucedería algo parecido

Gracias a la firma de contratos multimillonarios, los países más ricos y poderosos acapararon enormes cantidades de vacunas, en muchos casos más de las que necesitan para el total de su población, lo cual genera un desabastecimiento de dosis para el resto de los países. Gates cree que en “los próximos tres o cuatro meses” Estados Unidos y otros países desarrollados empezarán a tener un exceso de vacunas, con lo cual las dosis comenzarán a llegar a las naciones más pobres.

Con la copa llena que comenzará a chorrear pronto, “durante el resto del año, Estados Unidos, el  Reino Unido y otros países podrán asegurarse de que las vacunas se destinen a los países en desarrollo“, sostuvo Gates. “Entonces, los lugares donde se quiere vacunar a todos los mayores de 60 años, como Sudáfrica, Brasil, se convertirán en una prioridad solo en los próximos tres o cuatro meses… cuando Estados Unidos se mueva a esa posición de exceso”, explicó.

Sin embargo, aclaró que no está de acuerdo con esa desigualdad, en particular sobre Estados Unidos. “Que nosotros vacunamos a jóvenes de 30 y en Brasil falten dosis para los de 60 no es justo“, sostuvo.

Según Gates, fue “positivo” que los países ricos hayan podido vacunar a personas de edad avanzada, e insistió: “Dentro de tres o cuatro meses la asignación de vacunas llegará a todos los países que tienen la epidemia muy grave”.

“Dado que muchas de las vacunas han funcionado, aunque ahora estemos estudiando algunos de los efectos secundarios y asegurándonos de que podemos tratarlos y de que son muy raros, esta buena noticia significa que podremos suministrar otras”, celebró. “La otra buena noticia es que la tasa de mortalidad real de esta epidemia en los países más pobres ha sido bastante baja“, agregó.