La provincia dejó atrás la crisis sanitaria y se prepara para afrontar la “nueva normalidad”.

La pandemia mundial declarada por la OMS como consecuencia del coronavirus no desapareció y a diario se siguen reportando miles de personas contagiadas y cientos de lamentables víctimas fatales en muchas de las provincias de la Argentina.

Sin embargo, la provincia de Jujuy parece haber sorteado momentáneamente la ola luego de una trágica etapa en la que el sistema sanitario provincial se vio totalmente desbordado. Por las escalofriantes cifras reportadas hace apenas algunos meses, la gestión jujeña de la pandemia llegó a ser el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer.

Hoy es otra la situación. Se reportan semanalmente apenas unas decenas de contagios e internaciones, la mayoría de ellas de escasa gravedad.

Este nuevo panorama permite soñar con una aceptable temporada turística de verano, principalmente en los coloridos pueblos de la Quebrada de Humahuaca. Estas ciudades dependen fuertemente de lo que el turismo local, nacional e internacional aporta en sus diferentes actividades: hotelera, gastronómica, comercial.

Por tales motivos, los jefes comunales ya trabajan con los miembros del COE para lograr una rápida autorización de los protocolos biosanitarios que permitan desarrollar sus actividades bajo la mayor normalidad posible y así llevar certezas a los miles de viajantes que visitarán la provincia por estos meses.