Lejos de buscar la unidad, los puentes entre los dirigentes peronistas jujeños están cada vez más dinamitados.

Durante este fin de semana largo se viralizó primeramente por las redes sociales y luego en algunos medios locales, fotos en las que se veía al presidente Alberto Fernández junto a algunos dirigentes peronistas jujeños entre los que estaban los hermanos Palmieri, la diputada Alejandra Cejas y el ex ministro Gabriel Romarovski entre otros.

Las imágenes despertaron todo tipo de especulaciones. Los teléfonos de los legisladores nacionales Guillermo Snopek y Carolina Moisés no paraban de sonar. Eran los intendentes y comisionados jujeños que pedían explicaciones por una reunión que venían pidiendo hace rato y que tanto Snopek como Moisés esquivaban con la excusa de que el presidente no se metería en las internas locales.

También el presidente del Partido Justicialista del distrito Jujuy, Rubén Rivarola fue consultado y amedrentado por parte de la militancia local, decepcionados por lo que fue el segundo desplante del presidente Fernández a Rivarola. El primero de ellos fue durante la visita presidencial a la ciudad de La Quiaca en donde ni siquiera hubo un saludo entre ambos políticos.

Sobre el contenido de la reunión realizada en Olivos, se supo que los dirigentes jujeños conversaron sobre temas variados de alcance local. El reciente cierre de Mina Aguilar, los constantes desmanejos del Ingenio La Esperanza, el endeudamientos provincial en dólares y hasta la propuesta de modificación constitucional estuvo en agenda.

También hubo un fuerte cuestionamiento al gobierno de Gerardo Morales por la persecución a los dirigentes opositores y el plan de colocar a su ministro Meyer como vocal del Tribunal Superior de Justicia.

Se supo que la reunión llegó luego de que los jujeños permanecieran durante varios días en la Ciudad de Buenos Aires intentando llegar al presidente o a la vicepresidenta con un sinfín de llamados a funcionarios que en primera instancia les negaban tal contacto.

Finalmente se apunta al ex ministro de producción Gabriel Romarovski como el artífice de lograr el llamado que dio la luz verde al encuentro presidencial. Algunos otros sostiene que hasta la propia Milagro Sala habría levantado el teléfono exigiendo una reunión de Alberto con estos dirigentes que responden a su armado.