Constantemente la sociedad está generando datos. La pandemia parece haber puesto en relieve la importancia de su uso a la hora de generar políticas desde el Estado ¿Y la privacidad de la información? La palabra de los especialistas.

Por día, según IBM, en el mundo se generan más de 2,5 cuatrillones de bytes diarios de datos en diferentes plataformas. Esta información es recolectada, almacenada y analizada. El Big Data crece año a año y se transforma en un nuevo recurso para dar soluciones a los gobiernos, sobre todo ahora, en tiempos de pandemia ¿Estamos ante una nueva forma de gestionar lo público? El Auditor.infodialogó con dos especialistas en el tema. 

Cuando nos movilizamos usando la SUBE, al pasar por un peaje, sacar un turno o acceder a algún servicio, estamos generando datos que el Estado guarda, analiza y luego utiliza para pensar políticas públicas. “La sociedad de hoy está basada en datos, los generamos de forma exponencial llegando a números gigantes que crecen de manera vertiginosa”, expresó Juan Martin Vila, docente en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral y exdirector General de Calidad Institucional y Gobierno Abierto de la Ciudad de Buenos Aires.

“Si sabemos cómo se congestionan las calles, qué subtes se llenan, los centros de atención más recurridos o la inseguridad en algunos barrios, podemos analizar la información y tomar decisiones acertadas a través de distintas herramientas. No solo hay que tener los pies en el barro, sino que también se necesitan estadísticas y cifras para poder sacar conclusiones y tomar medidas”, explicó Vila.

Siguiendo al especialista, el Estado tiene capacidad para almacenar, analizar y proteger los datos que a diario generamos los ciudadanos. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “trabaja desde hace tres años en una política de gobernanza de datos muy grande. Lo primero que se hizo es que hablen entre sí el mismo lenguaje y poder cruzarlos luego, analizarlos y ver las diferentes situaciones”, aseveró. La gobernanza de datos implica un conjunto de procesos orientadas a garantizar el uso eficiente y eficaz de la información.

Durante la pandemia, con el advenimiento del trabajo a distancia, las clases online y el uso continuo de internet y dispositivos, el flujo diario de datos aumentó de forma exponencial. Estos recursos digitales fueron aprovechados por los gobiernos. “Hubo un trabajo muy grande entre Ciudad y Nación para entender cuántas personas había en movimiento en la vía pública, en qué tipo de transportes y a qué hora. De esta forma, se pudieron pensar nuevas rutas de transporte público o trazar recorridos para mejorar las ofertas a los ciudadanos”, agregó Vila.   

Pero el Estado nacional y los gobiernos locales no trabajan solos. Las Govtech son nuevas startups dedicadas a proveer servicios para la gestión pública. Lucas Jolías, director y fundador de OS.CITY, comentó que “trabajan temas de tecnología para el gobierno, principalmente todo lo que es inteligencia artificial, datos y blockchain o identidad digital”. Están en Argentina, México, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica y otros lugares de América Latina. 

“Hoy, sobre todo con la pandemia, quedó demostrado que es muy difícil gestionar sin datos. A nivel mundial, se probó que, en general, todos los países tenemos problemas para la captura y toma de datos en tiempo real. Ni hablar en Argentina, que se retrasó la carga de fallecidos por COVID en los informes. Esto tiene que ver con una estructura del Estado donde la información está muy segmentada en compartimentos estancos, distribuida en diferentes organismos y jurisdicciones. Es uno de los primeros desafíos que se presentan a la hora de pensar políticas publicas”, enfatizó Jolías. 

Del mismo modo, explicó que las Govtech cumplen un rol fundamental, ya que tienen mayor flexibilidad, son más innovadoras y ágiles que los Estados que muchas veces son lentos. “Una de las mayores conclusiones que sacamos de la coyuntura es que el Estado no puede solo y tiene que abrir los datos para que la sociedad civil, investigadores o startups puedan ayudar de alguna manera con el manejo y el análisis de toda la información”, enunció.

En este momento desde OS.CITY trabajan en un proyecto para identidad auto-soberana junto a la Presidencia de la Nación y Unicef. “Uno de los grandes temas de hoy es el manejo de la privacidad y los datos personales. Es nuestro derecho que la información sea de cada uno, pero hoy no sabemos qué tipo de información tiene el Estado acerca de nosotros ni cuándo se comparte con otros organismos. La privacidad sin dudas es el gran riesgo de hoy”, aseguró Jolías.

Según él, esa es la otra cara de la moneda. “El Big Data para políticas públicas suena muy bien. Que podamos contar con datos en tiempo real para analizar y tomar decisiones es excelente, pero por otro lado existe el tema de la privacidad. ¿Qué confianza me da que el Estado administre un montón de información acerca de sus ciudadanos? Ahí dependerá de cada contexto, de cada país”, afirmó Jolías.

A futuro quedan desafíos. La calidad de los datos, la privacidad, el anonimato y las capacidades internas de funcionarios y gobernantes, para entender que pueden ser un gran insumo para la toma de decisiones y para mejorar los servicios públicos, siguiendo a Vila. El uso de Big Data en la gestión pública vino para quedarse. “Como tendencia mundial, todos los países entendieron con la pandemia, la importancia que tiene el buen manejo de datos. Tal vez estemos ante el futuro de las nuevas formas de gobernar”, concluyó Jolías.