Luego de varios meses de dar una cruda batalla contra la enfermedad del coronavirus, que le costó a la provincia de Jujuy cuanto menos unas xx muertes en distintas localidades jujeñas, el gobierno logra algo de calma producto de la notable baja de casos y el alivio del sistema sanitario que hasta hace poco tiempo estuvo al borde del colapso.

Hace días que el gobernador Gerardo Morales insta a sus ministros para que, con complicidad de gran parte de la prensa local, dejen de lado la agenda sanitaria y empiecen a mostrar gestión y fundamentalmente buenos resultados económicos y productivos.

El mandato de Morales a sus funcionarios no es nada sencillo. Cuesta encontrar dentro de la última gestión de gobierno algunos logros gubernamentales con los que el equipo de Cambia Jujuy se pueda lucir de cara a la sociedad. El covid-19 expuso además el pésimo estado edilicio de los hospitales y centros de salud y la deficiente gestión sanitaria local.

La provincia de Jujuy debe afrontar una enorme presión financiera por el altísimo nivel de endeudamiento (la gran mayoría en moneda extranjera) que fue moneda corriente en la provincia con el aval del entonces presidente y aliado directo de Morales, Mauricio Macri. Millonaria deuda cuyo pago de intereses ya están siendo afrontados por toda la sociedad jujeña.

Esta semana movilizarán profesionales del sector educativo provincial. Mejoras salariales, asistencia en la compra de elementos para hacer frente a las clases y reparación o acondicionamiento de los establecimientos educativos son las consignas de una protesta que parece no tendrá una rápida resolución.

El combo se completa con una deficiente tarea en cuestiones de seguridad, fundamentalmente en la lucha contra la violencia de género. Jujuy está entre las tres provincias del país con mayor índice de femicidios.

Nada fácil la tiene el oficialismo local para sortear la agenda sanitaria y mostrar gestión. El proyecto del parque solar en Cauchari, de larga promesa en los dos gobiernos de Morales, parece ser el caballo de batalla pese al incalculable costo económico (¿y ambiental?) que tendrá para la provincia.

Del “tren solar más importante de Latinoamérica”, de los anunciados masivos planes de construcción de viviendas, del plan de saneamiento ambiental más agresivo para terminar con los basurales a cielo abierto, de la activación de nuevos proyectos de minería que generen cientos de empleos, y una larga lista de etcéteras, nada se sabe.