En medio de noticias devastadoras que ha traído la pandemia, también hay otras esperanzadoras. Una de ellas es el nacimiento de 140 elefantes en el valle del monte Kilimanjaro, en Kenia. Desde el inicio de la pandemia, hace más de cuatro meses, el parque nacional Amboseli, ubicado al sur del país, recibió más de un centenar de crías de elefantes. 

La cifra es tan alta que los trabajadores del parque y la prensa lo han calificado como baby boom de elefantes. 

Winnie Kiiru, una de las directoras de la Fundación Iniciativa de Protección de Elefantes -organización africana que busca combatir la caza de elefantes y preservar la especie- le explicó al diario italiano Il Messaggero, que el nacimiento masivo puede deberse a dos factores. Uno es la ausencia de turistas debido a la cuarentena por la covid-19. 

Y dos, a que por estos meses ha llovido mucho en esa región, lo que ha hecho que la vegetación crezca de forma abundante y como resultado los elefantes han podido alimentarse muy bien. Eso ayudó a que los ejemplares estuvieran en excelentes condiciones de salud para tener bebés.

“La habilidad de una hembra para concebir y llevar a término la gestación depende mucho de sus condiciones físicas”, le explicó al mismo medio, Cynthia Moss, la directora estadounidense del proyecto Amboseli Trust for Elephants.

Esta noticia es muy alentadora para el país africano y para el parque Amboseli, el cual fue establecido como área natural protegida desde 1973 por ser rica en fauna. 

Además, Kenia, desde 2016, se propuso proteger esta especie para evitar su extinción, pues en la última década estiman que África ha perdido más de 100.000 ejemplares. Por fortuna, en algunos países como Zambia y Zimbabue, incluso han aumentado su población desde 2016.

Las principales amenazas para los elefantes son la deforestación de su hábitat, la caza para vender las partes de su cuerpo -como el marfil de sus colmillos- y el adiestramiento para fines turísticos. 

Su extinción sería muy grave para los ecosistemas donde habita. Son una especie clave para combatir el cambio climático pues son dispersores de semillas y ayudan a reforestar terrenos golpeados por la deforestación.