Cerró su canje de deuda con una alta aceptación. Con esta mejora en las condiciones financieras, la compañía despejó su horizonte de futuro.

YPF cerró su canje de deuda con una aceptación del 58,4%; lo que, según fuentes del mercado; representó un nivel más que aceptable para la propuesta. La operación fue confirmada por operadores locales y extranjeros; los que, en general, indicaron que en las condiciones actuales el aval que recibió la petrolera fue lo suficientemente amplio como para dar por exitoso el canje. La empresa debía reestructurar un vencimiento del 30 de marzo de una obligación negociable (ON) por unos u$s1.000 millones; compromiso tomado durante los años de Mauricio Macri en el poder con el objetivo de desarrollar Vaca Muerta.

La caída del mercado petrolero mundial en tiempos de pandemia y la certeza que el Estado como principal accionista no tendría ese dinero para rescatar el pago del próximo año; aceleraron la decisión del directorio de la empresa de lanzar su propio canje de deuda el 2 de julio pasado. Luego, el 14 de julio, la oferta fue mejorada. Finalmente, ayer desde el mercado se supo que el proceso terminó, dadas las circunstancias actuales del mercado, de manera exitosa. Al menos para los inversores que decidían participar del canje de manera anticipada, con los beneficios que esta decisión traería.

Según la propuesta que la compañía anunció a los mercados el 14 de julio pasado, habría un “anabólico” particular de pago en efectivo; para los primeros que acepten la oferta; lo que aceleró en el último tramo del proceso la aceptación y lo llevó al 58,4% final. Si bien la intención original era alcanzar ya el 70%, desde el mercado se consideró más que suficiente el aval conseguido, dadas las circunstancias actuales del mundo financiero y las condiciones de la Argentina en pleno proceso de reestructuración de su deuda externa emitida bajo legislación internacional. De hecho, en el mercado se mencionó, que el proceso de YPF duró menos tiempo y tuvo un nivel de aceptación mayor al que por ahora existe en la negociación con los acreedores.

Según la oferta original, los tenedores de la ON clase XLVII, emitidas el 23 de marzo de 2016, percibirían por las nuevas obligaciones negociables clase XIII con vencimiento en 2025, un pago en efectivo del 10% del valor nominal si aceptaban las condiciones antes del 16 de julio. También percibirían un 95% de valor nominal de la nueva serie, que mantendría el mismo cupón de intereses del 8,5% anual y tendría cuatro amortizaciones anuales a partir del año 2022. Luego, la petrolera mejoró las condiciones para acelerar las aceptaciones, llevando el pago del 12,5% en efectivo y 92,5% en bonos; pasando a una amortización semestral comenzando por una primera amortización en septiembre de 2021. Este beneficio, además postergó un día más el vencimiento del “early bird” (etapa temprana para ingresar) para dar tiempo al mercado de reaccionar a los nuevos términos. La mejora fue una propuesta recibida de parte de los inversores originales, sugerencia que inmediatamente fue aceptada por la conducción de la petrolera lo que aceleró el acuerdo final.

Con esta mejora en las condiciones financieras de YPF, la compañía despejó su horizonte de futuro; y, una vez que el país solucione sus procesos de reestructuración de deuda con los acreedores con deuda bajo legislación extranjera y local, además de con el FMI; YPF podrá volver al mercado para potenciar sus inversiones de Vaca Muerta y otras estrategias de producción. Se estima que la compañía podría ser de las primeras en aprovechar las nuevas perspectivas de los mercados financieros mundiales, una vez que comience el proceso pos pandemia. Se descarta a nivel internacional que el petróleo será de los primeros sectores en despegar, ya que fue uno de los más castigados durante toda la crisis generada por el Covid-19. En el caso argentino, además, es uno de los rubros donde potencialmente más capacidad de crecimiento en la producción había antes de la crisis; con lo que podría ser de los más rentables a mediano y largo plazo.