El marcado incremento de la curva de contagios por COVID-19 encendió la alerta nacional.

La provincia de Jujuy vivió durante el día de ayer una movida mediática en casi todos los grandes medios de comunicación de alcance nacional. Esta vez, lo que llamó la atención no fue la apertura del turismo local ni la habilitación de los gimnasios o las actividades deportivas, sino el exponencial aumento de la curva de contagios por coronavirus.

Y es que Jujuy pasó a ser un claro ejemplo de lo grave que significa para el país una flexibilización de la cuarentena sin la adecuada planificación que contemple un control estricto y una necesaria aplicación de las medidas de seguridad y sanidad sugeridas por los especialistas que a diario trabajan en sintonía con el Ministerio de Salud de la Nación.

La superación de los 1000 casos de COVID-19 en la provincia provocó que el Gobierno Nacional firmara un nuevo decreto aclarando, entre otros, que todos los departamentos de la provincia de Jujuy se encuentran contemplados en el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Hasta el día de ayer los locales gastronómicos, los comercios y galerías comerciales se encontraban funcionando y el centro de la ciudad de San Salvador parecía gozar de un relajamiento propio de los tiempos en que el número de enfermos por coronavirus no superaban siquiera las dos cifras.

Ahora Jujuy experimentará una nueva vuelta a la fase 1 con estrictas restricciones.

La urgencia pasa por poner en condiciones el debilitado sistema de salud provincial y frenar los contagios entre quienes están en la primera línea de defensa contra el virus como los profesionales médicos y de la seguridad.