En medio de la multiplicación de casos positivos de COVID-19 en la provincia de Jujuy y a 44 años de la “noche del apagón”, el gobernador utilizó desafortunadas palabras para referirse a la estricta cuarentena en la localidad de Ledesma.

En apenas pocas horas el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, debió corregir la apertura de la cuarentena que venía dándose en muchos lugares de la provincia de Jujuy, entre ellos en la ciudad capital, a tener que decretar la vuelta a lo que desde el gobierno denominaron “fase 1 estricta” por el aumento exponencial de los contagios de COVID-19.

Al referirse puntualmente a la localidad de Libertador General San Martín, el mandatario utilizó una frase tan contundente como peligrosa en su representatividad. Respecto de la restricción que regirá en esa ciudad por la alta circulación del virus, Morales no tuvo mejor idea que definirlo como una “suerte de toque de queda de facto”.

Como era de esperarse, las palabras del gobernador fueron repudiadas rápidamente no solo desde el arco político de la oposición sino fundamentalmente desde diversos organismos de derechos humanos.

Desde HIJOS-JUJUY acusaron a Morales de aprovecharse de “la situación epidemiológica del departamento Ledesma, para deslizar, sin ningún tipo de reparos, dichos que bien podrían haber estado en boca de los genocidas que hoy transitan sus días detenidos o sentados en el banquillo de los acusados por delitos de lesa humanidad”.

Este año se cumplen 44 años de la trágica “noche del apagón” que significó entre la noche del 20 y la madrugada del 21 de julio del año 76 la forzosa desaparición y el encarcelamiento de cientos de estudiantes y de trabajadores y trabajadoras que se desempeñaban cumpliendo funciones en la Empresa Ledesma.